Por : Sergio Contreras
El 20 de noviembre se conmemoró el día de la memoria trans, pero, nace en 1999 a raíz del asesinato de Rita Hester, mujer negra y trans en Estados Unidos, el país de las libertades que no sean negras, putas, travestis, latinas, marronas, indias, centroamericanas etc.
Porque sí, se la bancan en las periferias, en los márgenes de un sistema que no ha estado interesado en dejarlas entrar en el privilegio, más allá de las eventualidades; ya sabemos que el sistema de vez en cuando se limpia la cara con las luchas ajenas y las resistencias sur globales.
Y es que este 20 de noviembre se conmemoró en el barrios Santafe, en el centro de Bogotá. Abrazos, empatía, amores y caminatas por los lugares de ellas, de sus historias, de sus sentires y resistencias. Sí, el cementerio, con muchas almas trans, los hospedajes donde las policía les buscaba, los sitios de la noche donde buscan su sostenimiento y esa figura sombría de cada calle, de cada metedero donde sólo ellas saben qué ha pasado y qué puede pasar.
Mientras caminamos, una madre.
Y acá pasaba esto y esto…llegaba la policía, nos apaleaba, nos llevaba detenidas a la estación, nos quitaban la identidad. Para esos sujetos éramos hombres disfrazados de mujer. Para el Estado también. Para la sociedad escoria.
¡Seguimos escuchando a la madre y sus historias! Llueve, estamos empapadxs, con frío, bajo aquel techo de aquella casa del barrio. Siempre nos dijeron que era una olla, pero me sentí tan lindo, tan protegido…la protección que a cada mujer trans le ha sido denegada. Mis derechos humanos valen más?
Minuto de silencio, minuto de escritura, un mensaje para cada una, cada alma allí postrada en el Cementerio Central. Unas han muerto de viejas, otras no llegaron a los 35 años de base para las mujeres trans, sí parece que la última parte de sus vidas puede ser con diferencias de hasta 30 o 40 años.
……
La ruta trans llevaba consigo algo hermoso, cinco murales bellos en honor de estas guerreras, guerreras ellas de acá o de allá, porque migrar también es trans derecho humano. Caminamos cada mural, minuto de silencio incluído y mensajes de amor en el pliego del papel que plegado a nuestros corazones estaba.
Volvimos al punto, volvimos felices por sus nombres, los de ellas, las que partieron, y también los de aquellas que aún siguen la lucha de la resistencia por sus vidas, su derecho a la identidad y a ser y vivir sin ser meros números de estadística.
Nos comimos un delicioso sancocho entre todes. ¡Pura bondad, empatía y solidaridad!
Memoria trans no es un día, es lucha, es ruta, es migración, dolor…y sera ley integral trans.


